• Defiende que la clasificación de las profesiones sanitarias se debe basar en las competencias y responsabilidades que asume cada profesión, y no en los grados académicos.
  • Reclama determinar que la dirección clínica del proceso asistencial debe recaer en el profesional con responsabilidad legal para el diagnóstico, el establecimiento del plan terapéutico, y el seguimiento integral del paciente.
  • Propone incorporar el desarrollo de la recertificación de los médicos especialistas en la reforma de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias.

Madrid, 28 de abril de 2026. La Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME) ha presentado sus aportaciones a la consulta pública previa sobre el anteproyecto de modificación de la Ley 44/2003, de ordenación de las profesiones sanitarias (LOPS), en las que solicita que la reforma de la norma contemple de forma expresa el desarrollo de un sistema de recertificación de los médicos especialistas.

FACME propone que la ley recoja el desarrollo de la recertificación conforme al modelo ya elaborado por la propia federación, que establece un marco común para todas las especialidades médicas. El modelo se basa en la evaluación de competencias por las sociedades científico-médicas, que se convierten en los actores clave para el establecimiento y evaluación de las competencias específicas de cada especialidad.

Bajo este modelo, la evaluación científica y clínica recaería en las sociedades de cada especialidad médica, mientras que la Organización Médica Colegial (OMC) acreditaría el cumplimiento deontológico a través de la Validación Periódica de la Colegiación (VPC). Con ambas evaluaciones, el Ministerio de Sanidad emitiría la certificación correspondiente.

Un modelo orientado a ofrecer garantía pública a los pacientes de que cada médico especialista mantiene sus conocimientos actualizados a lo largo de toda su carrera profesional, en línea con las exigencias europeas (Directiva 2013/55/UE) y con el objetivo de reforzar la calidad asistencial y la confianza de los pacientes.

Defensa del acto médico y el liderazgo clínico

En las alegaciones presentadas a Sanidad, FACME subraya la necesidad de que la futura ley incluya una referencia clara al acto médico como elemento central y vertebrador del sistema sanitario. El acto médico integra la valoración global del paciente, la capacidad de juicio clínico, la relación médico-paciente, la instauración del plan de tratamiento y el seguimiento integral del paciente, con decisiones tomadas bajo criterios científicos, éticos y de proporcionalidad y bajo la responsabilidad legal del médico especialista.

La regulación debe abordar la coordinación y liderazgo del equipo multidisciplinar de atención al paciente y en ese sentido, la federación propone que la LOPS recoja de forma expresa la figura del médico responsable como garante de la unidad de diagnóstico y tratamiento. En los procesos asistenciales que incluyan actos médicos, el equipo multidisciplinar debe actuar bajo el liderazgo del médico responsable del paciente, quien asume la responsabilidad final sobre el plan clínico integral, sin perjuicio de la autonomía de cada profesional en el ejercicio de sus competencias específicas.

En un proceso asistencial que incluya “actos médicos” (diagnóstico, información al paciente, instauración del plan del tratamiento y sus modificaciones, realización de pruebas invasivas, cirugía…) el equipo multidisciplinar debe necesariamente actuar bajo el liderazgo o autoridad del médico responsable del paciente. Es correcto establecer que cada profesional actúa con autonomía profesional según sus competencias, pero también se debe garantizar la unidad diagnóstica y terapéutica, estableciendo claramente que la autonomía profesional no implica actuar con independencia de criterio frente al plan clínico integral, siendo el “médico responsable” el garante de dicha coherencia.

Profesiones sanitarias frente a grados académicos

La federación defiende igualmente que el nuevo marco normativo clasifique las profesiones poniendo el foco exclusivamente en las competencias y responsabilidades de cada profesión sanitaria, y no en los niveles académicos alcanzados. Clasificar a los profesionales sanitarios en función de su grado académico generaría confusión competencial y no reflejaría adecuadamente las funciones y responsabilidades propias de cada profesión sanitaria.

FACME alerta sobre la necesidad de garantizar que cada profesional actúa dentro de su ámbito de formación y responsabilidad, con el debido respeto a las competencias de cada profesión y especialidad.

Asimismo, se reclama el reconocimiento de la labor que desempeñan las sociedades científico-médicas en la formación continuada de cada especialidad, el establecimiento de estándares de calidad asistencial y la evaluación de resultados de salud, reconociendo su papel para la evaluación y certificación periódica de los médicos especialistas.

Con las alegaciones a la LOPS, la federación reafirma su compromiso de contribuir al desarrollo de un marco normativo que fortalezca la excelencia profesional, garantice la calidad del Sistema Nacional de Salud (SNS) y sitúe el conocimiento científico y la experiencia clínica en el centro de la toma de decisiones.

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